El Café Varela es uno de los históricos cafés madrileños que nacen a finales del siglo diecinueve. De hecho, se sabe del café Varela en la calle de Preciados desde 1884, fecha en la que Silvestre Díaz Varela abrió las puertas de un establecimiento que ofrecería más tarde escaparates no solo a la calle Preciados, sino también a la calle Veneras, y terminaría por convertirse en un acogedor espacio donde la flor y nata de varias generaciones de escritores y artistas se darían cita.
En sus famosas tertulias participaron los hermanos Machado, Pío Baroja, Miguel de Unamuno o el poeta Emilio Carrere, que escribió gran parte de su obra en las mesas del café, y que recibe el merecido homenaje de una placa conmemorativa en el café actual. Tras un breve paréntesis durante la Guerra Civil, volverían allí las tertulias con personajes como Antonio Mingote, Rafael Azcona y Gloria Fuertes. La música tendría también su lugar en el café Varela, donde a finales de los años cuarenta y durante los cincuenta eran frecuentes las actuaciones en directo: la voz de Olga Ramos, por ejemplo, era común en el local. En esas décadas la propiedad del café estuvo en manos de José del Valle. El antiguo café Varela cerró como tal a finales de los años cincuenta, pero hace poco ha reabierto sus puertas como cafetería y restaurante, con esa mezcla de recuerdos, de sabor a antiguo y a moderno, con el que deleitar a los clientes que cruzan su entrada.
Se trata de una tienda de tradición familiar cuyo origen es una ebanistería en donde se vendían muebles de estilo sevillano. A éstos se van añadiendo paulatinamente otros productos, como la cerámica, forja artística y esparto. El padre del dueño actual, Marcelino Arjona, se acabó decantando por la venta de cerámica artesanal. De los antiguos productos quedan vestigios en la tienda: mesas, anaqueles y sillas, ruedos de esparto donde se apoyaban las jarras de cerámica, o los hierros de forja artísticos para sujetar platos, maceteros y farolillos. Son artesanos especialistas en cerámicas de muchas zonas de España, principalmente de Talavera, Toledo, Alcora, Sevilla, Puente del Arzobispo, Manises, Granada, Onda y Ribesalbes. La tienda conserva una fachada muy curiosa, ya que está realizada con azulejos procedentes de derribos de palacios e iglesias.
El referente en la reparación de sillas y muebles de rejilla.
No existe ningún rotulo exterior que indique que existe esta rejillería artesanal, pero a través de los cristales de la puerta de madera se puede ver a Jose Luis López, cuarta generación de esta familia de artesanos dedicados al oficio de poner rejilla y anea en sillas y muebles.
El padre de José Luis, Fidel, nació en 1910 en la casa familiar que ocupaba la trastienda del comercio, cosa habitual en la época, ya que ahorraba alquileres de vivienda y desplazamientos. A los oficiales, especialistas en las diversas partes de la fabricación, se les ofrecía sueldo y una cama en el sótano o en la cueva. Fidel comienza su aprendizaje a los doce anños, su hermana Juana a los once.
Entre sus clientes ilustres podemos nombrar trabajos realizados para el Palacio Real, la Torre de Madrid, los Reyes de Bélgica, el Casino de Madrid, el Museo del Prado, el Hotel Palace o los restaurantes Hollywood.
Cocido Madrileño en pucheros individuales sobre carbón de encina.
En 1870, Cándida Santos, una asturiana conocida como “La Rayúa”, convirtió una vieja botillería en un restaurante famoso por su cocido. Se dice que era el preferido de la Familia Real, guisado sobre un fogón de ascuas de encina. Sus famosos cocidos eran de tres tipos (de más a menos barato): el de obreros y empleados era el más sencillo y el más temprano. El de estudiantes, a media mañana, incluía carne de gallina y el de las dos de la tarde, especial para políticos y periodistas, era el más completo, ya que llevaba carne y tocino. Por este restaurante, donde la 6ª Generación, sigue sirviendo el cocido en el tradicional puchero de barro, han pasado personajes como Ava Gardner, José Antonio Primo de Rivera o Manuel Azaña, y sirvió de escenario para, al menos, una docena de películas.
Una de las mayores colecciones privadas de pianos del país y de Europa.
El taller de pianos ha tenido desde su fundación, en 1814, distintas filiaciones: Hosseschrueders, Hosseschrueders y sobrinos, y Hazen, así como varios domicilios en la ciudad: Hortaleza, Luna, Valverde, Plaza de Bilbao, Fuencarral, Andrés Segovia, Juan Bravo y, finalmente, Arrieta. El holandés Jan Hosseschrueders Melsen y sus sobrinos, Juan y Pedro Hazen, dan vida al taller, consiguiendo medallas en las exposiciones industriales de 1827, 1828, 1831 y 1842, otorgadas por los reyes Fernando VII e Isabel II. Juan Hazen Álamo, abuelo de la actual generación, se dedica a comercializar otras marcas de pianos españoles y extranjeros. Cierra el taller para dedicarse sólo a la comercialización, pasando de fabricar 150 pianos en una década a importar 300 al año. Actualmente, poseen en Las Rozas una de las mayores colecciones privadas de pianos del país y de Europa.
La Operación Canalejas es una de las intervenciones urbanas más importantes desarrolladas en Europa en los últimos tiempos. Se trata de la remodelación de siete edificios históricos, dos de ellos de finales del s. XIX, que fueron uniéndose como consecuencia de las diferentes fusiones bancarias y que estaban en desuso desde hacía 15 años al haberse desplazado la actividad financiera al extrarradio de la ciudad. El objetivo del proyecto —que ha contado con la participación de las firmas BAMO y BG Arquitectura en su diseño de interiores —es crear un complejo con diferentes usos: un hotel de lujo, operado por la cadena Four Seasons con 200 habitaciones, una galería comercial de 15.000 m2, 22 viviendas de alto standing y un aparcamiento para 400 plazas.
El criterio que rige la operación es respetar todo aquello que tiene valor histórico o artístico en los edificios originales. Así pues, se han conservado y restaurado las fachadas y las primeras crujías de dos de los edificios más antiguos, así como diversos elementos del interior: lucernarios, cerrajerías, carpinterías de madera, etc. Todo ello se reubica en dentro del edificio en su estado final aportando un valor añadido al nuevo conjunto.
Se propone la construcción de tres nuevas plantas retranqueadas en parte de la edificación, sustituyendo los áticos existentes en los diferentes edificios por nuevas fachadas que respetarán la composición arquitectónica individual de cada uno de los edificios, con el objeto de mantener la identidad propia de cada uno de ellos, minimizar el impacto visual de la intervención y mantener la escala urbana original.
Palacio de la Equitativa
Fue proyectado por José Grases para la Sociedad de Seguros La Equitativa en 1887
Calle Sevilla
Calle Alcalá
Calle Sevilla
Banco Central Hispano. El antiguo Banco Hispano Americano fue la última obra de Eduardo de Adaro, que terminó José López Sallaberry, 1902 · 1905
Banco Bilbao Vizcaya Argentaria. Obra de Ricardo de Bastida Bilbao, 1919
Calle Alcalá
Calle Alcalá
Ministerio de Hacienda. Antigua Real Casa de la Aduana y portada del palacio del marqués de Torrecilla
Se construyó para Real Casa de la Aduana durante el reinado de Carlos III según proyecto del italiano Francisco Sabatini. Calle Alcalá, 3 a 9
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Obra de José Benito de Churriguera, 1715
Construido inicialmente para palacio de D. Juan de Goyeneche, el edificio fue adquirido por la Academia de Bellas Artes en 1773 para instalar en él su sede. Diego de Villanueva reformó la fachada en 1774
Casino de Madrid . Obra de José López Sallaberry, 1905 · 1910. Calle Alcalá 15
Junto a la iglesia de Las Calatravas se levanta el edificio de la Unión y el Fénix Español, que fue construido entre 1928 y 1930 por el arquitecto Modesto López Otero. Calle Alcalá, 23
A la derecha se puede ver el Edificio de la Viuda de Meneses. En 1914 la viuda del financiero Meneses encargó a los arquitectos José María Mendoza y José de Aragón la construcción de un edificio comencial con ático reservado para viviendas
A la izquierda se puede apreciar la Casa Tomás Allende. Promovido por Tomás de Allende, fue construido por Leonardo Rucabado para viviendas entre 1916 y 1920. Plaza de Canalejas, 3
Café del Príncipe y edificio de viviendas. Plaza de Canalejas, 5
Antiguas viviendas para el marqués de Amboage. Joaquín Rojí López-Calvo, 1913. Plaza Canalejas, 6
La Violeta. Comercio centenario, desde 1915. Plaza Canalejas, 6
En la Carrera de San Jerónimo, 18 semiesquina a la Plaza de Canalejas se encuentra el edificio de la sastrería de Tomás Isern que encargó el proyecto al arquitecto Francisco de Cubas, Marqués de Cubas que lo construyó en 1865 para instalar su negocio en la planta baja y principal y en la planta alta la vivienda.