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miércoles, 5 de julio de 2023

Beato de Liébana. La fortuna del Códice de Fernando I y Sancha

Antesala del Salón de Lectura María Moliner
Biblioteca Nacional
Pº de Recoletos, 20
🚇Colon, Serrano Alonso Martínez

Se puede ver hasta  el 27 de agosto. Entrada gratuita y libre hasta completar el aforo. Se recomienda la reserva de entradas.
Visitas con guía de la BNE: lunes, miércoles y viernes a las 11h. y a las 16 h. Imprescindible inscripción previa. 

La Biblioteca Nacional de España atesora uno de los Beatos más célebres de los aproximadamente cuarenta ejemplares que, entre códices y fragmentos, hemos conservado de la Edad Media. Con el nombre de “Beatos” se conoce un corpus de copias manuscritas del Comentario al Apocalipsis que a finales del siglo VIII realizó Beato de Liébana. Este ejemplar de la BNE recibe el nombre de sus promotores, Fernando I y Sancha. Los monarcas son mencionados en el colofón (fol. 316r) –donde se designa también la fecha del Beato (1047)– y nuevamente en el laberinto (fol. 7r). El de Fernando I y Sancha es uno de los pocos Beatos de encargo regio, y su factura material y riqueza artística dan cuenta de una cuidada realización.

El manuscrito está custodiado en la BNE desde los orígenes de esta institución. La signatura que lo identifica (Vitr/14-2), evoca que una vez estuvo en la sala de manuscritos de la actual Sede de Recoletos tras una vitrina: allí se guardaban y exhibían los códices más valiosos. Actualmente se encuentra bajo estrictas medidas de conservación. Accesible solo a investigadores, su digitalización en la Biblioteca Digital Hispánica y su copia facsimilar permiten el acceso al ejemplar y su disfrute. Convertir este Beato en eje cardinal de esta exposición consigue acercar al público al manuscrito original. El objetivo de la muestra es bucear entre sus folios para descubrir una de las obras artísticas más fascinantes de la Alta Edad Media, protagonista, además, de una parte fundamental de la historia del libro medieval iluminado.
Como cualquier bien cultural, el manuscrito del Beato de Fernando I y Sancha no es solo aquello que fue en su origen. El paso de la historia y las manos de los que lo consultaron son responsables de sus modificaciones y, especialmente, del valor que hoy le asignamos. Las marcas dejadas en él y a las fuentes documentales que lo referencian revelan la constante atención que despertó a lo largo de los siglos; la reconstrucción de su biografía descubre una azarosa vida desde que fuera ejecutado en un scriptorium regio leonés, para el monasterio San Juan Bautista de León (actual San Isidoro de León).

Aún estaba allí cuando en 1572 pasó Ambrosio de Morales quien, por encargo de Felipe II, realizaba un viaje de estudio por los reinos de León, Galicia y Asturias. A Morales le debemos el renacer del interés por los Beatos y la atribución de la autoría a Beato de Liébana. La obra le pareció “dignísima de andar impresa” 1765), y pronto el códice inició su periplo: de León a Madrid, Toledo, Plasencia (Cáceres) y Mondéjar (Guadalajara). Gaspar Ibáñez de Segovia, marqués de Mondéjar (1628-1708), fue su último propietario. Su biblioteca fue incautada por Felipe V durante la guerra de Sucesión, pasando así el Beato de Fernando I y Sancha a la Biblioteca Real, germen de los fondos librarios de la actual Biblioteca Nacional de España.

En el siglo XVIII, Juan de Ferreras (1652-1735), bibliotecario mayor, realizó una copia manuscrita del Beato de Fernando I y Sancha. Esta también se conserva en la BNE (Mss/4031), y en su cotejo con el ejemplar medieval resulta sorprendentemente distinta: Ferreras prescindió de las imágenes. Su objetivo sería muy probablemente el de llevar a la imprenta el Comentario al Apocalipsis de Beato de Liébana. Por entonces, la aproximación académica al manuscrito medieval priorizaba el texto sobre las iluminaciones. Además, las que incluía el Beato de Fernando I y Sancha resultaban excesivamente extrañas, como se desprende del comentario del pintor Antonio Palomino (1653-1726), quien las tachó de “cosa tan indigna, y abominable en el arte, que no se pueden mirar sin risa, ó [sic] sin desprecio” (El Museo Pictórico…, 1715-1724).-

Con su llegada a Madrid, el viaje del Beato de Fernando I y Sancha no había culminado; aún le esperaba el más dramático de su historia. Durante la guerra civil española, gran parte del tesoro artístico fue evacuado de los museos y bibliotecas para protegerlo de los bombardeos de los que la Biblioteca Nacional de España fue también víctima. Wenceslao Roces, Subsecretario del Ministerio de Instrucción Pública, dispuso que bajo la dirección y custodia del Director de la Biblioteca Nacional, Tomás Navarro Tomás (1936-1939), se trasladaran a Valencia “los fondos que se consideren más indicados para ser objeto de esta medida”. Julián Paz y Espeso, Jefe de la Sección de Manuscritos, fue el encargado de seleccionar los códices que encontrarían su salvaguarda fuera de la capital. Se evacuaron un total de 5.349 volúmenes en cajas. El Beato de Fernando I y Sancha lo hizo en la caja n.º 54, el Día de Navidad de 1936. El desarrollo de la guerra forzó al Gobierno de la República a seguir trasladando el tesoro artístico español, hasta su exilio. En 1939, al término de la contienda, las obras regresaron y, entre ellas, el Beato de Fernando I y Sancha a la BNE.

Hoy los Beatos han trascendido toda frontera. En 2015, la UNESCO incluyó los Beatos conservados en España y Portugal en el registro de la Memoria del Mundo.







Los viajes del Códice

Beato de Liébana. Códice de Fernando I y Dña. Sancha. Manuscristo, 1047.
Realizado posiblemente en el sceiptorium regio de León para el monasterio de San Juan Bautista (actual San Isidoro). este ejemplar es uno de los escasos Beatos de patrimonio real. Sus promotores, que le dan nombre, figuran en la página-tapiz del "laberinto" (fo. 7r) y en el colofón (fol, 316r), aquí junto al copista Facundo. Su biografía condensa el viaje que los Beatos han realizado desde los scriptoria monásticos a los museos, bibliotecas y colecciones en los que hoy se conservan.




Manuel Gómez Moreno. Los Beatos integraban el "museo mozárabe" de este libro, hijo de su tiempo y de una necesaria definición de la identidad cultural española. Según el historiador del arte, los Beatos, "llenos de arcos de herradura, alguna vez con sus deovelas alternadas blancas y rojas, otros arcos de lóbulos, almenaras escalonadas, puertas con cerrojos, como los que aún subsisten morunos
18 Exposición histórica del libro español: un milenio del libro hispánico.
Celebrado en 1952 con motivo del Congreso Ibero-Americano de Archivos, Bibliotecas y Propiedad Intelectual, la exposición, de la que conservamos dibujos, recogía mil años del libro español. La Guía del Visitante recuerda que se Expusieron varios Beatos, señalados entre "los conjuntos de mayor interés" y, concretamente el Códice de Fernando I y Sancha, como "una de las copias más completas y ricas (...) y la más primorosa en cuanto a técnica.





Ambrosio de Morales. En 1552, por encargo de Felipe II, el humanista Ambrosio de Morales emprendió un viaje de estudio por los reinos de León, Galicia y Asturias. Como resultado, escribió un relación conservado en copias manuscritas



Manuel Gómez Moreno. Iglesias mozárabes. ARTE ESPAÑOL E LOS SIGLOS IX A XI. Los Beatos integraban el "museo mozárabe" de este libro, hijo de su tiempo y de una necesaria definición de la identidad cultural española. Según el historiador del arte, los Beatos, "llenos de arcos de herradura, alguna vez con más dovelas alternadas blancas y rojas, otros arcos de lóbulos, almenas escalonadas, puertas con cerrojos.  muñecos fondo azul cáliz

Antonio Palomino de Castro y Velasco. En la Biblioteca Real de Felipe V, Antonio Palomino contempló el Beato de Fernando I y Sancha.








Julián Paz. Relación de los fondos del Departamento de Manuscritos de la Biblioteca Nacional que se remiten a Valencia en cumplimiento de la Orden Ministerial de 22 de noviembre último... En Madrid, a 25 de diciembre de 1936.
Durante la guerra civil española el Gobierno de la Republica evacuó parte del tesoro artístico de Madrid. El día de Navidad de 1936, Julián Paz firmaba la relación de obras que saldrián de la Biblioteca Nacional. El Beato de Fernando I y Sancha lo hizo en la caja nº 54, indexado con el nº 1. Una anotación manuscrita indica que había sido "hecha"; otra su seguimiento. Aunque el destino inicial fue Valencia, tan preciada carga terminó evacuada a Ginebra.

martes, 6 de junio de 2023

Ateneo

Calle Prado, 21
🚇Banco de España

El Ateneo de Madrid es la institución cultural privada más importante de la historia española contemporánea

Se trata de una sociedad privada declarada de utilidad pública. El origen de la misma tuvo lugar en los inicios del siglo XIX como consecuencia de las turbulencias políticas, sociales y culturales que tuvieron lugar entre 1808 y 1814 al producirse la invasión napoleónica. La resistencia contra los franceses fue acompañada de un cambio político -Constitución de Cádiz de 1812-, mediante el cual se sustituyó la Monarquía absoluta por otra de carácter constitucional, mediante la que se garantizaba al pueblo un régimen de libertades que convertían al súbdito en ciudadano. Fernando VII, al regresar de su reclusión en Valençay (Francia), anuló toda esas conquistas políticas, reestableciendo la Monarquía absoluta. Por eso, al imponerse de nuevo el régimen constitucional en 1820, en el llamado trienio liberal, las mentes ilustradas pensaron en la necesidad de afianzar en el país una mentalidad liberal mediante el debate, la discusión abierta y la expansión de “las luces”. Esa fue la función asignada al Ateneo Español, fundado en ese mismo año, como una iniciativa de Juan Manuel de los Ríos, a instancias de la Sociedad Económica Matritense; el Ateneo surge así como una “sociedad patriótica” defensora de la libertad de pensamiento y de su expresión a través de la libre discusión. Cuando en 1823, restaurada otra vez la monarquía absoluta, esos liberales, obligados a salir del país, marcharon a Londres, vuelven a fundar un Ateneo Español en aquella capital, aprovechándose de la nueva experiencia para infundirle los alientos del romanticismo entonces vigente. Con ese bagaje volverán a España en 1833.
En 1835, al amparo de los vientos liberales, impuesto por la entonces Regente, María Cristina de Nápoles, se funda el Ateneo Científico y Literario, al que más tarde se añadirá el epíteto de Artístico; fueron los fundadores Ángel de Saavedra (Duque de Rivas), Salustiano Olózaga, Mesonero Romanos, Alcalá Galiano, Juan Miguel de los Ríos,Francisco Fabra y Francisco López Olavarrieta, imbuidos del más puro espíritu romántico-liberal. Se impone la libre discusión en las tertulias, que darán al debate abierto y sin cortapisas el protagonismo de una actividad intelectual que toma cuerpo en la llamada “Cacharrería”. Los cursos, las secciones, los ciclos de conferencias, completarán el marco de una vida cultural febril y apasionada. La Biblioteca va adquiriendo cada vez más importancia hasta convertirse en referencia inexcusable de la Casa. Hoy la Biblioteca es valor adquirido indiscutible, constituyendo su mayor tesoro.

 El Ateneo fue pasando por distintas sedes: palacio de Abrantes, calle Carretas, plaza del Ángel y calle Montera, hasta su instalación actual en la calle del Prado, 21. El edificio modernista, que hoy alberga su sede social, es una obra de los arquitectos Enrique Fort y Luis Landecho. Arturo Mélida le dio contenido artístico con valiosísimas pinturas de estilo neogriego en el Salón de Actos y en el Salón Inglés; hoy recién restaurado, estos espacios constituyen una joya indiscutible.
Antonio Cánovas del Castillo
inauguró esta Casa en 1884, con un famoso discurso al que acudieron los Reyes de España. Hombres eminentísimos han ocupado las Presidencias del Ateneo: Laureano Figuerola, Segismundo Moret, Gumersindo de Azcárate, A. Alcalá Galiano, A. Cánovas del Castillo, M. de Unamuno, Fernando de los Ríos, Manuel Azaña, etc. habiendo actuado como catalizadores de una importantísima actividad política y cultural.
Por el Ateneo han pasado seis presidentes de Gobierno, todos nuestros Premios Nobel, los gestores políticos de la Segunda República y lo más renombrado de la generación del 98, de la del 14 y de la del 27. Y aunque las dictaduras de Primo de Rivera y del General Franco durante el siglo XX afectaron muy seriamente su actividad, hoy sigue siendo un eje de referencia cultural inexcusable.

Puerta de entrada


En la fachada tres medallones con los relieves de Alfonso X el Sabio, Cervantes y Velázquez


 





Entrada

Adán después del pecado y la victoria.
Estos dos grandes bronces, originalmente realizados en yeso, custodian la escalinata de acceso al Ateneo de Madrid. Estas esculturas fueron realizadas en la Academia de España en Roma por los escultores pensionados Eduardo Barrón y Agustín Querol en 1885. Conocidos por los apodos del “opositor suspendido” en referencia al Adán y el “opositor aprobado” en referencia a la Victoria.

Biblioteca de investigación que nació como colección bibliográfica del Ateneo de Madrid.
La actividad intelectual y la pervivencia de las adquisiciones en todas las épocas, explica que hoy tenga una de las mejores colecciones de folletos, monografías y publicaciones periódicas del siglo XIX y primer tercio del XX.
El fondo general de la biblioteca es de carácter enciclopédico, es decir que abarca todas las materias. Está compuesto por unos 150.000 títulos de monografías que corresponden a 350.000 volúmenes aproximadamente, entre los que destaca una colección de 27.000 folletos (publicaciones de menos de 50 páginas).

La hemeroteca contiene 2.800 títulos de colecciones de periódicos y revistas científicas, que abarcan alrededor de 100.000 volúmenes; entre estos títulos hay 348 publicaciones vivas y 95 periódicos.






Sala de Lectura "La Pecera"






Galería de Retratos

La Galería de Retratos con obras de grandes artistas de la pintura española del siglo XIX. Está presidida y recorrida por las imágenes enmarcadas de los presidentes y otras personas de relevancia que han ostentado importantes cargos en esta institución




El Salón de Actos del Ateneo de Madrid, centro neurálgico de la institución, acoge a relevantes figuras de la vida cultural y política. Por su cátedra han pasado reyes, presidentes de Gobierno, artistas y pensadores: Einstein, Madame Curie, Teresa de Calcuta y Ortega y Gasset, entre otros muchos, han admirado su belleza.

La soberbia ornamentación es obra de Arturo Mélida y Alinari. Recibido el encargo por los arquitectos del edificio, Luis Landecho y Enrique Fort, Mélida. Mélida supo resolver un espacio donde las pinturas iban a ser protagonistas. Su excepcional decoración en la techumbre es considerada uno de los primeros ejemplos modernistas en la ciudad de Madrid.
En la cátedra, se sitúan tres grandes paneles en alusión a los epítetos del Ateneo: Ciencia, Literatura y Arte. La Literatura está representada por una alegoría a la civilización romana, el Arte queda representado por la alegoría a la civilización cristiana y la Ciencia nos muestra a la civilización árabe. Mélida alude por medio de estas alegorías a las culturas que, con su presencia, constituyen la cultura y sociedad española actual.

Con sus efigies, custodian los muros de este salón los retratos de aquellos ilustres hombres que durante la centuria decimonónica presidieron el Ateneo de Madrid; el primero de ellos el General Castaños, pasando por el Duque de Rivas, Salustiano de Olózaga, Canóvas del Castillo o Donoso Cortés.






Desde su origen en 1820 hasta hoy, la nómina de ilustres españoles vinculados al Ateneo de Madrid no ha dejado de crecer. Figuras del arte y del mundo literario, político, social y científico han contribuido a que la institución forme parte del patrimonio histórico-cultural de nuestro país y se subraye su disposición a recoger el testigo, el afán investigador y la inquietud creadora de aquellos socios ilustres que lideraron el tránsito de España hacia la modernidad.

El Duque de Rivas, José Echegaray, Mariano José de Larra, Concepción Arenal, Unamuno, Valle-Inclán, Clarín, Galdós, Julio Caro Baroja, Emilia Pardo Bazán, Azaña, Clara Campoamor, Gregorio Marañón, Carmen de Burgos son algunos de los incontables intelectuales que dejaron su impronta en el Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid.
 
El Ateneo de Madrid pone en marcha la campaña de captación de fondos ‘Las mujeres en su sitio’ para que las ilustres ateneístas ocupen su lugar en la Galería de Retratos del Ateneo de Madrid. Ha llegado la hora de incluir a más mujeres que contribuyeron a engrandecer el Ateneo, así como la cultura y la política española de los siglos XIX y XX.

Esta Galería contaba con 188 retratos de personalidades ilustres de España y solo uno protagonizado por una mujer, Emilia Pardo Bazán. Gracias a la iniciativa ‘Las mujeres en su sitio’ puesta en marcha desde noviembre de 2021 se han incorporado los retratos de Carmen Burgos, Clara Campoamor, Almudena Grandes y Carmen Laforet

Carmen de Burgos (incorporado el 16 de diciembre de 2022)

Carmen Laforet (incorporado el 19 de noviembre de 2021)

Clara Campoamor (incorporado el 30 de abril de 2022)

Almudena Grandes (incorporado el 28 de noviembre de 2022)

© Ángela

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