jueves, 27 de mayo de 2021

Arte Prehistórico de la Roca al Mundo

 Museo Arqueológico Nacional
Calle Serrano, 13
🚇 Madrid 

La exposición se puede visitar hasta el 31 de julio. Visitas guiadas: Martes y miércoles, 11:30; Jueves, 17:00; Viernes, 18:00 (Excepto días festivos).

En 2021 se cumplen cien años de la realización de una exposición pionera a nivel mundial sobre el arte rupestre prehistórico, que tuvo lugar en España.

Cartel de la exposición de 1921

Quizás no todos los centenarios merezcan ser recordados ni reconocidos, pero la exposición de Arte Prehistórico Español de 1921 es uno de los hitos originales en la valoración universal que hoy se hace de las que podemos considerar las primeras manifestaciones artísticas de la Humanidad. Y este valor ha sido reconocido por la UNESCO con una larga relación de sitios a todo lo largo del mundo: de Noruega a Tanzania, de Brasil a Australia, literalmente miles de sitios con arte rupestre conforman hoy uno de los más caracterizados patrimonios de la cultura mundial.

España es uno de los países con mayor número de sitios declarados en este campo. Desde la declaración pionera de la Cueva de Altamira (1985), después ampliada a muchas de las cuevas con arte paleolítico de la cornisa cantábrica (2008), pasando por la enorme lista de sitios del arco mediterráneo con abrigos de arte levantino y esquemático (1998), completado con la declaración transfronteriza formada por el Valle del Côa en Portugal (1998) y la zona salmantina de Siega Verde (2010), hasta la muy reciente declaración del Paisaje cultural del Risco Caído y montañas sagradas de Gran Canaria (2019).

Inauguración de la exposición en 1921

Y en buena medida todo ello comenzó hace un siglo con su primera presentación para un público general, saliendo del estrecho círculo de especialistas al que el arte prehistórico se encontraba reducido hasta entonces, en una exposición en las salas del antiguo Museo de Arte Moderno, en el edificio que hoy comparten la Biblioteca Nacional y el Museo Arqueológico Nacional, del trabajo que dos grupos de investigadores llevaban casi dos décadas realizando en diferentes regiones de España. Y fue este un trabajo internacional, iniciado por un equipo francés, financiado por el Príncipe de Mónaco a través del Institut de Palèontologie Humaine, establecido en París, y que contó con figuras ya reconocidas internacionalmente como Emile Cartailhac o el Abate Henri Breuil, a los que no tardaría en unirse el, entonces aún joven, sabio alemán Hugo Obermaier. En poco tiempo en España se crearía una primera generación de investigadores en este campo, agrupados en la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas, creada bajo los auspicios de Santiago Ramón y Cajal como presidente de la Junta de Ampliación de Estudios y que contaría con la presidencia y el sostén del Marqués de Cerralbo. A esta institución se vincularían entre otros Eduardo Hernández Pacheco, el Conde de la Vega del Sella o Juan Cabré.

Sala de la exposición de 1921

De la sinergia de estos dos grupos de investigación, y con el concurso de la Sociedad Española de Amigos del Arte, que agrupaba en aquella época a buena parte de la elite social y cultural española, bajo la presidencia de la Infanta Isabel de Borbón, surgió la idea y la realización de una exposición tan novedosa como lejana a sus intereses habituales en el mundo de las bellas artes y de las artes decorativas.
La presente exposición es una conmemoración de ese evento fundamental en el estudio del arte rupestre prehistórico, de la valoración de los orígenes del Arte en definitiva, pero también una forma de contar una evolución por la que hemos seguido transitando hasta la actualidad y sin duda seguiremos haciéndolo en el futuro, reflexionando sobre cómo podemos integrar el arte en el discurso del Museo y hacer comprensible su valor y su significado a nuevas generaciones de visitantes.




Arte levantino

Bisonte de Altamira. Óleo. Francisco Benítez Mellado. 1921. MAN

Bisonte de Altamira. Óleo. Francisco Benítez Mellado. 1921. MAN

Reproducción de la «Gran cierva», bajo su cabeza un pequeño bisonte en negro. Cueva de Altamira

Reproducción de uno de los bisontes encogidos, en este caso hembra (Breuil, 1902 y 1935)

Objetos y restos de animales

Tirando con arco. Dibujo de Francisco Benítez Mellado

Gran sala de polícromos de Altamira, publicado por M. Sanz de Sautuola en 1880

Cueva del Castillo (Puente Viesgo, Cantabria)

Cueva de Covalanas o de las ciervas. Ramales de la Victoria (Cantabria)

Cueva del Castillo en Puente Viesgo Cantabria

Cueva de Hornos de la Peña, Cantabria



Cueva de El Pendo

Cueva de las Monedas, Cantabria

Cueva de Chufín, Cantabria

Cuevas del Castillo, Cantabria

Cueva de las Monedas, Cantabria

Ídolo

Vaso (cueva de hacha. Vera, Almería) y Cuenco (Toledo). Cerámica campaniforme

Corte estratigráfico de San Isidro. Madrid. Emilio Redondo

Vista del valle del río Coa a su paso por Vila Nova de Foz Côa.

Grabados de un caballo (grande en el centro) y dos cabras (abajo a la izquierda y arriba a la derecha. Valle del Coa y de Siega Verde

Valle del Coa y de Siega Verde

Valle del Coa y de Siega Verde

Valle del Coa y de Siega Verde

Gran Canaria. Islas Canarias

Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria, Patrimonio Mundial de la Unesco

El yacimiento prehispánico de Risco Caído, en Barranco Hondo, a las afueras de la localidad de Artenara, en la cumbre de Gran Canaria

Risco Caído, descubierto en 1996, es una muestra del extraordinario legado arqueológico de Gran Canaria
 
Fuente del texto: Museo Arqueológico

 

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© Ángela

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