jueves, 7 de mayo de 2026

El Prado en femenino III. La reina Isabel de Farnesio (1692-1766)

Museo Nacional del Prado. 
Edificio Villanueva
Paseo del Prado
🚇 Banco de España

 Se puede ver la exposición hasta el día 24 de mayo

Tras mostrar la decisiva aportación de las mujeres de las casas reales europeas de los siglos XVI y XVII, el Museo Nacional del Prado propone, con la colaboración del Instituto de las Mujeres y el apoyo de Iryo, un nuevo acercamiento a su colección con la tercera edición del itinerario “El Prado en femenino”. En esta ocasión, la propuesta se traslada al siglo XVIII para descubrir el legado de la promotora artística que más significativamente contribuyó al engrandecimiento de la antigua Colección Real y, en consecuencia, del actual Museo: la reina Isabel de Farnesio (1692-1766)

Su legado -del que proceden cerca de quinientas obras conservadas hoy en el Museo y expuestas en la mitad de sus salas- no solo hizo posible la llegada de creaciones tan emblemáticas como el Apostolado de Rubens, San Sebastián de Guido Reni, La Virgen, el Niño y san Juan de Correggio, la Sibila de Velázquez o el Sueño de Jacob de José de Ribera; también propició la formación del más sobresaliente conjunto de escultura clásica que custodia el Museo del Prado, con el Grupo de San Ildefonso o El fauno del cabrito, entre otras, y abrió las puertas al ingreso de las obras de Murillo en la Colección Real, cuyo boceto de la obra Santa Ana dando una lección a la Virgen se exhibe por primera vez en el Prado tras su reciente identificación en el Museo de Pau (Francia) durante una operación de inventario.

La magnitud y calidad de la colección reunida por Isabel de Farnesio, así como su presencia esencial en las salas del Museo motivan que el Prado le dedique íntegramente este itinerario, enmarcado en un ambicioso programa que lo sitúa a la vanguardia de las instituciones comprometidas con visibilizar el papel de la mujer en la historia del arte.

Los itinerarios del Museo Nacional del Prado se conciben como una invitación a contemplarlo de manera distinta a la habitual. Para ello se recaba la colaboración de profesionales ajenos a la institución y a las disciplinas que en ella tienen acomodo habitualmente. El objetivo es procurar al visitante una mirada distinta, pero rigurosa, a nuestras colecciones; una mirada que se fije en temas y asuntos diferentes a los habituales y, en esta ocasión, ofrezca la oportunidad de hacer nuevamente protagonistas a las mujeres. Una mirada que, como en las dos ediciones anteriores, cuenta con la colaboración del Instituto de las Mujeres con el fin de, además de visibilizar las narrativas femeninas en la Historia del Arte, promover la investigación de las colecciones del Museo del Prado con perspectiva de género. 

Así sucede con la tercera edición de El Prado en femenino, un relevante itinerario bajo la dirección científica de la profesora Noelia García Pérez en el que, a través de 45 obras -cinco de ellas permanecían en almacén, dos estaban depositadas en la Universidad de Zaragoza y en la embajada de Londres y una de Murillo que se expone por primera vez tras ser encontrada en un Museo de Pau en Francia-, se invita a conocer nuevos relatos protagonizados por una de las principales promotoras artísticas del siglo XVIII en Europa: la reina Isabel de Farnesio la promotora artística que más poderosamente ha contribuido a formar las colecciones del Museo del Prado

Desde su llegada a España en 1714, con motivo de su matrimonio con Felipe V, y hasta su muerte en 1766, y profundamente influenciada por su linaje familiar, Isabel de Farnesio ejerció durante más de medio siglo un patronazgo activo y sostenido, utilizando sus propios recursos a través del conocido como bolsillo de la reina, lo que le permitió gozar de una destacada autonomía en sus elecciones artísticas. A través de una nutrida red de artífices, nobles y diplomáticos que actuaban como agentes y mediadores, reunió cerca de un millar de pinturas que reflejan su marcada predilección por las escuelas flamenca e italiana, así como por la producción de Murillo, su artista favorito junto a Teniers y Brueghel el Viejo. Su promoción artística se extendió también al ámbito de la escultura, con la adquisición de una parte significativa de la colección de la reina Cristina de Suecia. Guiada por una mirada cultivada y un criterio propio, su mecenazgo dejó una impronta decisiva en la configuración de las colecciones reales.

El Museo conserva cerca de 500 obras procedentes de la colección de Isabel de Farnesio —entre pinturas, dibujos y esculturas—, más de un centenar de las cuales se exhiben en su colección permanente. Su presencia es tal que prácticamente la mitad de las salas del Prado muestran obras que fueron propiedad de la reina y que hoy constituyen un núcleo esencial de sus colecciones. Basta recorrer el Museo para reconocer la flor de lis, marca que distinguía sus obras de las pertenecientes al rey Felipe V, presente en algunas de las piezas más emblemáticas de la institución. 

Isabel de Farnesio reunió cerca de un millar de pinturas. Más de un tercio de ese conjunto —358 pinturas— se custodian hoy en el Museo del Prado e incluyen piezas maestras de Velázquez, Ribera, Murillo, Teniers, Correggio, Rubens, Luca Giordano, Reni, Guercino, Veronés, Tintoretto, Brueghel el Viejo, Van Dyck, Brueghel el Joven, Clara Peeters, Parmigianino y Watteau, entre otros. 

En este amplio conjunto pictórico, destaca de manera singular su predilección por la obra de Bartolomé Esteban Murillo, cuya incorporación a la Colección Real se debió íntegramente al decidido impulso de la reina. De ahí que las pinturas que pertenecieron a Isabel de Farnesio conformen hoy el núcleo más numeroso y significativo del artista sevillano conservado en el Museo del Prado.

A esa extraordinaria colección pictórica se suma su decisiva actuación en el ámbito de la escultura clásica. De hecho, una de las iniciativas más relevantes de su mecenazgo fue la adquisición de uno de los conjuntos de escultura antigua más codiciados del momento: el reunido décadas antes por la reina Cristina de Suecia. Esta operación define con elocuencia su modelo de patronazgo. Aunque se trató de un proyecto compartido con Felipe V, fue Isabel quien tomó la decisión, impulsó la compra, seleccionó personalmente las piezas y reservó para sí las más valiosas, como el Grupo de San Ildefonso, el Diadúmeno, El fauno del cabrito o el Sátiro en reposo. Como en el caso de la pintura, más allá de su envergadura numérica, lo que distingue esta colección es la calidad excepcional de sus obras, calidad que explica el destacado lugar que ocupa en la colección permanente del Museo. 

Aunque concebidas inicialmente para el Palacio de La Granja de San Ildefonso, una cuidada selección de estas piezas llegó al Museo del Prado en 1829, año en que la institución pasó a llamarse Real Museo de Pintura y Escultura. Gracias al patronazgo de dos mujeres excepcionales —Cristina de Suecia e Isabel de Farnesio—, estas obras conforman hoy el conjunto más valioso de escultura clásica del Museo del Prado. 

La reina Isabel de Farnesio. Jean Ranc, 1723

La reina Luisa Isabel de Orléans. Jean Ranc, 1724

La reina Bárbara de Braganza Domenico Duprà 1725

La reina María Amalia de Sajonia Louis Silvestre 1738

La reina Isabel de Farnesio(1). Louis-Michel van Loo, 1739

La familia de Felipe V. Jean Ranc hacia 1723

La Familia de Felipe V(1).  Louis-Michel van Loo, 1743

Los niños de la concha. Bartolomer Esteban Murillo hacia 1760

El buen pastor. Bartolomer Esteban Murillo, hacia 1660

San Juan Bautista niño. Bartolomer Esteban Murillo, hacia 1760

Sagrada Familia del pajarito. Bartolomer Esteban Murillo, hacia 1650

La Anunciación. Bartolomer Esteban Murillo, hacia 1650
Rebeca y Eliezer. Bartolome Esteban Murillo, hacia 1660

 Santa Ana enseñando a leer a la Virgen. Bartolomer Esteban Murillo, hacia 1655

La Inmaculada Concepción. Bartolomer Esteban Murillo, hacia 1655

Ecce Homo. Bartolomer Esteban Murillo, 1660-1670

Capitulaciones de boda y baile campestre. Jean-Antoine Watteau. Hacia 1711

La Dolorosa. Bartolomer Esteban Murillo, 1660-1670

La vocación de san Mateo. Juan de Pareja, 1661

Sibila. Diego Rodriguez de Silva y Velázquez. Hacia 1632

Meleagro y Atalanta. Jacques Jordaens, 1620-1623

San Pablo. Pedro Pablo Rubens, 1610-1612

Sagrada Familia con santa Catalina. Bartolomeo Cavarozzi, 1617-1619
El sueño de Jacob. José de Ribera, 1639

Santa Rosalía. Luca Jiordano. Hacia 1697

Moisés salvado de las aguas. Jacopo Robusti Tintoretto. Hacia 1555 
 
 
San Sebastián. Guido Reni. Hacia 1619

La cocina. David Teniers el Joven, 1643

Florero. Jan Brueghel el Viejo. Primer cuarto del siglo XVII

Bodegón con flores, copa de plata dorada, almendras, frutos secos, dulces, panecillos, vino y jarra de peltre. Clara Peeters ,1611

El Sitio de Gravelinas. Peter Snayers, 1632

La Virgen, el Niño y san Juan Correggio 1515-1517

Santa Bárbara. Parmiginiano. Girolamop Francesco Maria Mazzola, hacia 1522

Paisaje nevado con patinadores y trampa para pájaros. Pieter Brueghel el Jovben, hacia 1601

El triunfo de la Muerte. Pieter Bruegel el Viejo. 1562-1563

Sátiro en reposo. Gian Lorenzo Bernini; Taller romano, 150-175

La musa Urania. Anónimo. 130-150

Antinoo. Taller romano, 131-132

El fauno del cabrito. Taller romano, 130-150

Afrodita agachada. Taller romano. Mediados del siglo II

Orestes y Pílades o Grupo de San Ildefonso.Escuela de Pasiteles. Hacia 10 a.C.

Fuente del texto y fotos: Museo Nacional del Prado

sábado, 25 de abril de 2026

XI Salón de Arte Abstracto

Centro Cultural a Vaguada
Avda. Monforte de Lemos, 38
🚇 Barrio del Pilar

"XI Salón de Arte Abstracto", a cargo de la Asociación Española de Pintores y Escultores (AEPE).

Se puede ver hasta el 4 de mayo de 2026. Horario: de lunes a viernes, de 10:30 a 13:00 h. y de 16:30 a 20:00 h. Sábados según programación del salón de actos. Domingo cerrado.

"En el año 2015, la Asociación de Pintores y Escultores creó el Salón de Arte Abstracto, nacido para hacer de esta corriente artística, estilo y moimiento, una continua fuente de reflexión y de conocimiento que permitiera a los creadores contémporaneos explorar nuevas fronteras visuales.

Este certamen se consolidó rápidamente como un espacio de libertad creativa, donde la ausencia de figuración no se entiende como un vacío, sino como una explosión de lenguaje propio basado en el color, la forma y la textura.

El Centro Cultural "La Vaguada" tuvo el honor y el privilegio de acoger el nacimiento de esta convocatoria, que ahora llega a su undécima edición, una cita indispensable ya en el calendario expositivo de la ciudad de Madrid, que cuenta con la imprescindible colaboración de la Junta Municipal de el Distrito Fuencarral-El Pardo, en un acontecimiento artístico que nos enorgullece presentar a nuestros vecinos y a toda España.

La calidad de la muestra está más asegurada, ya que viene avalada por la AEPE, que no en vano lleva ya 116 años realizando todo tipo de iniciativas artísticas con las que ha consolidado su elevado prestigio.

Esta muestra no solo actúa como un escaparate de la técnica pura, sino como un testimonio de como la subjetividad desl espectador completa la obra, transformando cada lienzo en un diálogo íntimo y renovado.

En esta una exposición en la que el arte conecta con el público admirador de un estilo que trasciend lo cotidiano para ofrecer imágenes maravillosas de extraordinaria sensibilidad, que a ninguno nos deja indiferentes. A través de este despliegue de ingenio, la muestra se convierte en un viaje sensorial donde cada espectador puede encontrar su propio reflejo, logrando que lo abstracto se vuelva tangible y lo complejo se transforme en pura emoción".

José Antonio Martínez Páram
Concejal Presidente Distrito Fuencarral-El Pardo

Sin título. Manuel Sánchez

Espacios invisibles. Mención de Honor. Mariela Bompadre

Atlántico. Mención de honor. Odín Manuel



Composición geométrica. Medalla de pintura José María López Mezquita. Luis Javier Gayá

Espuma marina. Medalla de Escritura Ángel Ferrat y Vázquez. Adolfo Alcaide Hervás

Abuelo Antonio. Mención de honor. Javier de Mota
 
Dos silencios sobre el mismo sitio. Ramón Estévez Abeytua

Sin título. Mena

Pareidolia II. Patricio Montoya

Femme. Talla madera de encina. José Luis García Martín

Metamorfosis. Arantxa Azcárraga

India Rhapsody. Cristina Reguera-Crissa

Freedom. Cristina Reguera-Crissa

Ahora o nunca. Tlla directa de olivo. Lolo González

Moscas y mariposas. Alicia Menoyo

Cielos¡¡¡ Cielo???. Dabrowska

Marea rosa. Soledad Flores

Lazo verde. Angar Jiménez

Sobreviviré. Juan Posuelo

When she was crying. Luis Lancho

 Campo de arroz. George Mulholland
  
Expresión de sentimientos. Antonio Municio

Sembrador de palabras. Talla de madera de fresno tintada y encerada. Ruche

El vórtice del océano. Laura Canal

Shikoba. Belén Sevilla

Umbral. Madera ensamblada y piedraIván Palomo González

Vivaldi - 4 estaciones - Invierno. Valeriano Cortázar

Atardecer. Mª Luisa Medialdea

 Sin título. Antonio Denis

Así de intensa. Rosasna Larraz

Sin título. Ildefonso Rodríguez

 Esperanza. Ocean Chan

Con el distanciamiento de las figuras. NanóPerez

La Guerra. Guruguayo

El peso leve de las formas. Juana Alba

Metamorfosis. Pura Ramos

Caja negra embarrada. Joaquín Alarcón González
 
Big Bang. Pura Ramos

Lo que se rompe revela la luz. Daniel García Andersson
 
Tormenta interior. M. García García

Tu pupila azul. Concha Corral

Dos mundos. Pilar Ezquerra Samaniego


© Ángela

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